Mi ejemplo a seguir, Liz solari.De noche camina por la orilla del mar y con asombro señala la Cruz del Sur, la constelación de estrellas que en Angra dos Reis se destaca refulgente en el firmamento. Cuatro puntos brillantes que en la Antigüedad ayudaron a los campesinos a reconocer los tiempos de las cosechas, y que por siglos guiaron a los marineros a navegar por la bahía que bordea la Ilhia Redonda.
Parada en punta de pies sobre el morro más alto de la isla, Liz Solari (25) extiende su brazo hacia esas estrellas que en el paraíso CARAS parecen al alcance de su mano, al igual que hoy lo están los sueños que alguna vez fantaseó cumplir. Ya pasaron dos años desde la última vez que la modelo visitó la isla, cuando se comprometió Diego Balut (29), el hombre que ama. También años en los que vivió la experiencia de trascender, de animarse a soltar amarras del mundo de la moda e intentar ser una estrella con brillo propio, ahora en su faceta de actriz.
“Quise dar un vuelco en mi carrera. Creo que todo lo que vivencié en este tiempo se dio porque internamente lo necesitaba” -dice Liz-. Viene de haber actuado en teatro con la obra “Barbie Live”, de una gira por México con ese show, de haber incursionado en cine con la versión argentina de “High School Musical”, y ahora se arriesga a su primer protagónico en televisión. Se trata de “Champs 12”, la nueva tira adolescente producida por Doria Media Group que a mediados de marzo se estrenará en la pantalla de América.
“Es la oportunidad que estuve esperando. Estoy muy entusiasmada y feliz con el equipo, me esfuerzo, aprendo día a día, y lo asumo con mucha responsabilidad. Para mí llegar a la televisión era probarme que podía hacer algo diferente. Mi personaje, Charlotte, es una chica de 19 años, con una familia en excelente posición, pero un poco conflictiva porque los padres, que se llevaban pésimo, se divorciaron y ella se fue a vivir a los Estados Unidos con la madre. Luego, regresa a la Argentina, se reencuentra con su pasado y con el amor de su vida. Además, mi mamá en la ficción será Teresa Calandra (la madre de mi novio en la vida real). Algo muy divertido”, puntualiza Liz, que viajó a la Isla de CARAS acompañada por su novio, su mamá, Alicia Poggio, y también su tía, Ana María.
—¿Le costó dar ese paso y apostar a una carrera de actriz?
—Tenía muchos prejuicios con el medio, pensaba que no tenía nada que ver conmigo, y que no iba a ser aceptada por el resto. Pero, entonces, ahí tuvo mucho que ver Diego, que me aconsejó y me dijo que me permitiera probar... que yo buscaba un cambio, y esta propuesta podía ser parte de eso. Hablamos mucho, y me hizo muy bien. Mi manager, Pancho Dotto, también me aconsejó.
—Cuando se propone un desafío ¿qué características de su personalidad afloran?
—Quizá soy indecisa al principio, pero una vez que enfrento un desafío me juego el todo por el todo. Focalizo, me concentro y trabajo con perseverancia. Pienso que siempre hay algo para aprender, y estoy abierta a hacerlo con toda humildad. Cuando siento pasión por algo y elijo un proyecto me enamoro de él a tal punto que la gente que me rodea dice que me volví loca. Llegué a ensayar siete horas, más cuatro horas de teatro a la mañana y dos horas de canto a la noche. La responsabilidad de un proyecto me pesa mucho. Quiero retribuir la confianza que depositan en mí.
—¿En qué instintos confía a la hora de tomar una decisión?
—Tanto en la vida como en el amor me guío por la intuición. Es una cuestión de piel, como cuando elegí al hombre que amo del mismo modo sucede con mi trabajo. Hay que aprender a dejar pasar, y no traicionarse por la ansiedad. Desde mi incursión en “Bailando por un sueño”, recibí un muchísimas propuestas, pero sentí que algunas no eran para mí, como, por ejemplo, el ser vedette.
—Tiene una imagen muy elegante, pero ¿cómo es Liz en la intimidad?
—Mi imagen profesional es elegante y glamorosa, porque me gusta ese perfil. En la vida real todas las mujeres tenemos algo de divas y nos gusta el glamour. Ahora siendo Liz natural y fuera de cámara, me dejo fluir, y me gusta ser simpática, divertirme, sociable. Cuando entro en confianza me largo sin complejos. Mas allá de la fama, me gusta mantener los pies sobre la tierra y apoyarme en mis afectos, mi familia. Cuando miro hacia atrás me enorgullecen mis logros, pero siento que ahora estoy empezando de cero. Soy una persona muy enérgica y no me asusta lo nuevo.
—¿Cómo vive su relación con Diego, su novio?
—Con Diego estamos cada día mejor y nuestro amor va muy bien. Llevamos cinco años juntos y es una relación increíble. Creo que hemos crecido como personas, maduramos y buscamos ir por más y estar cada vez mejor. Conocernos y entendernos más, y con el paso de los años eso nos fortalece. Nos une un amor muy fuerte.
—¿Cómo se fue transformando ese amor, luego de cinco años?
—Arrancamos con mucha pasión y después el amor fue pasando por distintas etapas. Fue mutando y dependió de cuanto aportamos. Cambiamos lo que al otro le molestaba, también hemos tenidos desencuentros que siempre pudimos superar. Creo que en la pareja hay que invertir a diario, tener paciencia, amor y romanticismo. Siempre habrá algo que descubrir en una historia de a dos.
—¿Es una mujer muy romántica?
—No soy muy romántica, pero trato de buscar el momento de romper la rutina y bajar a tierra. Una viene con el chip del trabajo, con la locura de lo diario, sobre todo porque ambos trabajamos en el ambiente artístico, él como músico y yo como actriz. En especial porque a veces nuestros horarios no coinciden y viajamos por separado. Reconozco que desde que convivimos, me cuesta mucho separarme, aunque sea cuestión de días. Me fui dos meses de gira con el teatro y sentí que se me desgarraba el corazón. Una aprende a valorar lo que tiene a la distancia.
—¿Sus personalidades coinciden o se atraen por opuestas?
—Con Diego coincidimos en que somos dos personas muy divertidas. Tenemos muchas diferencias, pero creo que nos complementamos muy bien. Él tiene un humor genial y eso me encanta, porque me ayuda a mirar la vida de un modo positivo. Me hace reír desde el primer día que lo conocí. Pude cambiar por amor. No existe la perfección en la vida.
—¿Le gustaría casarse con él?
—Mis padres llevan 35 años de casados y creo en el matrimonio, pero aún no está en mis planes. Todavía no fantaseo con el vestido de novia, ni cómo será mi boda, pero me gustaría reafirmar el amor y el vínculo en algún momento. Diego coincide conmigo, lo hemos hablado. Por ahora tratamos de no fijar fecha, porque no funciona así para nosotros. El día que deba ser, será y nuestra intuición nos dirá cuándo es el momento indicado. Cuando sentimos que queríamos reafirmar la relación nos comprometimos y elegimos esta isla. Cuando queramos ser marido y mujer, avanzaremos hacia ese objetivo. Lo mismo sucede con los hijos: algún día llegarán. El deseo de ser mamá siempre está presente.
—¿Ambos están muy abocados a sus carreras como para pensar en una boda?
—Sí. Él está explotando, acaba de sacar su primer disco y es un momento muy especial para los dos a nivel profesional. Está bueno vivir cada etapa. El siempre soñó con ser músico. A veces lo ayudo con las letras, cuando compone sus canciones por la noche. Le doy mi opinión y lo acompaño, del mismo modo que él lo hace en cada proyecto mío. Y yo, también tengo mis sueños. Creo que para los dos, es momento de cumplirlos.
—¿Qué ambiciona hoy?
—Creo que soñar es fundamental y nunca voy a dejar de hacerlo. Es una cuestión de actitud, buena onda y optimismo. Hoy recorro un nuevo camino y quiero triunfar como actriz.